18 noviembre, 2006

celos, y el viento



Ha sucedido tantas veces
en tantos jardines
el jardinero desea cortar la flor para si
se ata a la belleza del jardin
pero sabe que el viento acaricia los petalos
desde tantos años de venir haciendolo
entonces encela hasta del aire que encontro la flor
primero
y sin embargo no muere, renace
cada que la flor le mira de reojo
con el petalo mas hermoso
con la suavidad de un beso hecho de antojos
como si el viento intentara robar sus encantos
y la flor entregara su color
solo con el petalo de sus labios

ha sucedido tantas veces
en tantos bosques
que las ramas son el espacio para los amores
y el aire entretiene enamorando arboles
mientras las hojas le regalan el verde de sus ojos

Que leccion tan grande...
Quisiera ser el jardinero de tus besos
el pajaro que te cante por que te quiero
y sin embargo, encelo
encelo del viento que te encontro antes
del aire que es el espacio inevitable
en el que otros ojos han deseado entonces...
lo que quiero

Soy la carne que grita que te ama
la que atisba el viento con el celo natural del jardinero
soy la carne que te toca y no te tiene
la que se duele del temor de llegar a destiempo
la que se exige la compostura del amor duradero
la que no muere porque solo espera un te quiero
soy la carne que de pronto olvida su alma
y siente que se muere de estos celos
soy la carne que no grita por que canta
y no exige porque solo vive de tus besos
la que no pudiera respirar ni un momento
con la certidumbre de ser tan solo el viento
soy la carne que no se despedaza
solo porque de pronto intuye que le amas
al menos presiente que el dia que no lo hagas
le arrancaras de golpe de tu cara
soy la carne que no grita
soy, la que canta

pero la carne pudre junto con los celos
y yo, yo tan solo soy el jardinero de tus besos
y revivo, y recuerdo que el viento es recuerdo
y entonces suspiro y me apresuro a besarte...
de nuevo
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