13 noviembre, 2006

tres versos por ti






























Se citaron mis ojos y tu cuerpo
en la hora del sueño mismo

acudimos extraviados de no vernos
y fuimos en el paraiso como niños

mil besos apenas y alcanzaron
tus caricias fueron el eco de mis labios

bajo un frondoso arbol de durazno anaranjando
hicimos el amor al invierno y al verano

caminamos desnudos juntos entre tiempo
y despertamos a los ojos de lo imaginado

miramos el sol del otro extremo
y separamos nuestros cuerpos de tocarnos

volvimos a citarnos en hora de sueños
la noche se hace complice de lo que siento

asi ha sido el sueño, tanto amarte tanto,
que he preñado las noches de querernos

mujer, yo le haria el amor a las tardes
solo para preñarlas de ti

y las aves llevarian en sus picos sentimientos
harian los nidos de todo esto que te digo

seguiria soñando de despertarme sin ti
si no fuera porque eres tan hermosa y tanto te deseo

princesa de la hora exacta, te quiero
y ni el viento ni el desierto saben de tanto cielo

arrea las nubes con las manos de tus sueños
para que en el mio sean el mismo cielo

inicia el andar de tus estravios hacia mi
para despertar amados cansados esbeltos

mujer, yo le haria el amor a los montes
para que las flores se parecieran a ti

y entonces volveria a dormir entonces
siempre para volver al paraiso en que vivi

desde que te conozco te encuentro
en cada esquina en cada calle de mis anhelos

desde aquel beso que nos robamos primero
desde el momento mismo de darnos las manos

mujer, le hare el amor al universo
le hare el amor a tu imagen mas erotica en mi verso

y con tal de tenerte seria alfarero
navegante hechicero esclavo amante, tuyo nuestro

mujer, yo le haria el amor a las tardes
para preñarlas del hijo de esto que siento

y si llegara el tiempo de no verte
haria de los recuerdos los ojos nuestros

serian los seis meses mas hermosos
un piano de seis octavas, precioso

hubiese yo tocado el cielo con mis dedos
habria iluminado mi mundo entero

cuarentaiseis violines han afinado mis cantos
y todo esto ya es bastante y tanto

intentaria hacer guitarras con las ramas
para dejar de escucharte nunca

intentaria hacer miel del agua
para que las olas fueran de dulzura

en las playas extenderia las horas tuyas
para que se reflejaran mis estrellas y tu luna

verias, que andaria todas las quimeras en tu busca
para verte aunque fueras casi nula

retomaria yo el horizonte para andarlo
echaria yo para atras el tiempo, amando

nada bastaria para que mis ojos se durmieran
excepto el recuerdo de nuestra noche primera

nadaria tantas horas en sus entrañas
que el oceano cansaria para cansarme

y asi, aunque llegara el tiempo de no verte
seria yo el almirante de la nave esta de quererte

el resultado de tres versos unisonos
de mi coleccion "canto repentino", D. R.
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