10 noviembre, 2006

la cuarentaicinco y la tercera





















Estoy parado en esta esquina
de la cuarentaicinco y la tercera
ataviado de un traje de cienmil lagrimas
que se han tejido al pulso de mis andares
pisadas que el viento convirtio en polvaredas
el sol las recupero para sostenerme
y la lluvia las remarco entre mis cejas
soy el mas triste ave de la pradera
atisbo el horizonte como si fuera una quimera
y se que he de devenir en polvo y en arena

Estoy aqui esperando un tren que Silva
que avanza con un paso poderoso y aun cadencia
ave preciosa ataviada del ropaje de la sapiencia
y sin embargo siento que detiene su marcha y me observa
algo me dice que esta ave preciosisima hecha tormenta
llega hasta mi como la maquina delantera de una promesa
un tren de instancias venideras
la sonrisa del horizonte y que se enfrena
y me siento pequeño y como ave, altanera
y se que esta hermosa creatura es ahora mi frontera

Ataviada de luna y de estrellas
con el vuelo perfecto de un ave maestra
y yo, un siple pajarillo mal herido y tristeandando
pero firme en el intento de retornar al arbol
y enderezar mi vuelo con rumbo al cielo
y del firmmaneto hacer mi techo
y de la noche mi lecho
y de la luna la mas bella de mis callejuelas
cuando pinta el camino y el sendero a la orilla de mi pradera
y asi vuelo y me entretengo estacionando
en la esquina esta de la cuarentaicinco y la tercera

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